El patrimonio biocultural:
una nueva forma de ver y habitar el mundo
"La memoria biocultural es el gran archivo de la especie humana
en su historia de convivencia y
adaptación a la naturaleza"
(Victor Toledo, pensador, ecologista y catedrático mexicano)
A lo largo de la historia, los Homo Sapiens hemos tejido nuestra memoria colectivamente en base a la tradición oral trasmitida de generación en generación y a un diálogo permanente con el entorno natural.
El Universo ha trabajado cerca de catorce mil millones años en evolucionar. Para desembocar en la especie humana se necesitaron millones de años de evolución de diversas especies.
Los humanos somos parte del inmenso engranaje de especies sobre la faz de la tierra. Todas las especies guardan memoria de su evolución en su código genético. Como Homo Sapiens también poseemos memoria genética de nuestra evolución y a la vez memoria cultural.
El investigador y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de México, Victor Toledo, acuñó el concepto de memoria biocultural, como el conjunto de saberes, prácticas, tradiciones, y tecnologías locales que las comunidades humanas han desarrollado a lo largo de generaciones en íntima relación con su entorno natural.
En un momento en que la crisis ecológica global exige respuestas integrales, el concepto de patrimonio biocultural emerge como una propuesta transformadora. Este enfoque, impulsado por Toledo, plantea la interdependencia entre la diversidad biológica y cultural como base para una nueva relación entre las sociedades humanas y la naturaleza.
Esta memoria biocultural se compone en lo biológico de conocimientos sobre plantas, animales, suelos, ciclos naturales, técnicas agrícolas, medicina tradicional, construcción sostenible, etc. Y en lo cultural formas de ver el mundo (cosmovisión), mitos, rituales, valores que surgen del diálogo con el entorno.
Según Toledo, la memoria biocultural es fundamental para la supervivencia de las culturas y de la biodiversidad, ya que actúa como un sistema de adaptación a los ecosistemas locales, garantizando un equilibrio entre el ser humano y su medio.

Toledo junto a otros científicos sociales calculan que a lo largo de la historia de la que somos hijos y herederos, se han desarrollado doce mil culturas, de las que hoy persisten unas siete mil que ensayaron y memorizaron relaciones diversas con la naturaleza. Los saberes de estos pueblos están basados en una relación espiritual, religiosa y emocional con el entorno natural. (Toledo, 2022).
Diversos científicos sociales afirman que en la sociedad actual hemos olvidado que somos naturaleza, y que la vida humana depende del equilibrio con el mundo natural.
En palabras del pensador alemán Walter Benjamin somos una sociedad a la que le han borrado la memoria y ello pone en riesgo a nuestra especie porque ello supone perder los lugares de dónde venimos, nuestra esencia, nuestra raíz.
Los filósofos dicen que perder la memoria es perder la sabiduría acumulada durante siglos de la especie humana, olvidar nuestras raíces. Perder el rumbo y la posibilidad de paz de nuestra especie. ¿Cómo puede crecer un árbol sin raíces o cómo puede caminar un jaguar sin cabeza?

¿Qué es el patrimonio biocultural?
Para Víctor Toledo, la memoria biocultural es el tejido vivo entre naturaleza y cultura, y su protección no solo es vital para conservar la biodiversidad, sino también para mantener formas alternativas de vida que respetan los límites planetarios.
El patrimonio biocultural se refiere a la interacción histórica y coevolutiva entre los pueblos y sus entornos naturales. Este conocimiento se encuentra amenazado por los procesos de modernización y globalización .
La bioculturalidad como nuevo paradigma científico
Toledo habla de que lo que vivimos hoy con la modernidad es una espcie de "amnesia biocultural" que desconecta a las sociedades de sus raíces ecológicas y culturales, ello provoca una profunda destrucción y depresión colectiva, porque es perder la esencia originaria. Para contrarrestar esta tendencia, propone una "revolución agroecológica" que recupere y revitalice los saberes tradicionales como base para una transición hacia la sustentabilidad.
Toledo propone la bioculturalidad como un paradigma emergente que integra disciplinas como la etnoecología y la agroecología. Este enfoque reconoce que la conservación de la biodiversidad no puede separarse de las culturas que la han mantenido.
Diversos estudios han demostrado que las regiones con mayor biodiversidad coinciden con una alta diversidad cultural y lingüística, lo que subraya la necesidad de estrategias de conservación que respeten y promuevan las culturas locales (Universidad de Xalapa, Veracruz).

Ejemplos de recuperación de Memoria BioCultural en Baja California
México es uno de los países más ricos en términos bioculturales, albergando una gran variedad de ecosistemas y una amplia diversidad de pueblos indígenas con conocimientos ancestrales sobre el manejo sostenible de la naturaleza.
En Baja California Sur al haber una fuerte articulación entre academia, universidades y sociedad civil, hay un intento por recuperar la memoria de los pueblos de buenas prácticas ambientales como por ejemplo las vedas para permitir que ciertas especies tengan el tiempo suficiente de recuperarse es algo que existía ya en las sociedades tradicionales. Uno de esos proyectos se llama “El Color de la Memoria” el cual busca recuperar saberes ancestrales de personajes pescadores, pastores, líderes, campesinos que ensayaron formas ecológicas hacia su entorno y luego hacer un mural para que permanezca viva esa memoria, como es el caso de Pachico, un pescador que fue de los primeros en establecier intercambio y diálogo con las ballenas y por primera vez una ballena se acercó a la “panga”.
https://www.facebook.com/watch/?v=1082895188455916


Recuperación de sistemas agroecológicos en la Sierra de la Giganta
Las comunidades rurales trabajaron en conjunto con investigadores del COLEF y UABCS para recuperar formas tradicionales de cultivo de temporal, uso de acequias y milpas adaptadas al desierto.

Los saberes campesinos sobre rotación de cultivos (memoria biocultural), conservación de semillas criollas, y técnicas de manejo hídrico tradicionales fueron utilizados y recuperados.
El impacto fue una notable mejora en la seguridad alimentaria, restauración de suelos y revaloración del conocimiento campesino como herencia viva.

Comondú, Lugar del Festival de intercambio de saberes tradicionales
El reconocimiento y la valorización del patrimonio biocultural no solo son esenciales para la conservación de la biodiversidad, sino también para la construcción de sociedades más justas y resilientes. Como señala Toledo, es necesario "reaprender a habitar el mundo" desde una perspectiva que integre la diversidad biológica y cultural, y que promueva una convivencia armónica entre los seres humanos y la naturaleza.
En Baja California Sur, gracias al inmenso esfuerzo entre sociedad civil, universidades e intituciones públicas, la memoria biocultural está comenzando a ser valorada, recuperada desde abajo, con prácticas que combinan resistencia cultural, restauración ecológica y organización comunitaria.
Recuperar la Memoria Biocultural es una forma de restaurar la destrucción ecológica actual, y así dar paso hacia más y mejor sostenibilidad, identidad, recuperación de sentido.

Referencias:
Toledo, V. M. (1976). La ecología del ejido: hacia una estrategia de eco-desarrollo en México. México: UNAM.
Toledo, V. M. (2003). Ecología, espiritualidad y conocimiento: de la sociedad del riesgo a la sociedad sustentable. México: Universidad Iberoamericana.
Toledo, V. M., & Barrera-Bassols, N. (2008). La memoria biocultural: la importancia ecológica de las sabidurías tradicionales. Barcelona: Icaria Editoria