Manglares

Nuestro aliado contra el cambio climático.

Manglar

A pesar de que la vida surgió de los mares, la vida humana hoy amenaza a los océanos por la acidificación (CO2), el aumento de la temperatura (derretimiento del hielo en los polos), la contaminación por plásticos, la minería marina, la sobrepesca, la lógica extractivista (sin límites y sin equilibrio) y un largo etcétera.

Los mares son la fuerza motora que moldeó la vida en la tierra. Sin mares no hubiera surgido la vida. Los océanos cubren hasta el 71% de la superficie de la Tierra y el 90% de la biosfera. Son una parte integral de la vida y proporcionan entre el 50 y el 80% del oxígeno del planeta, siendo imprescidibles para el ciclo del carbono.

El origen de los océanos es un misterio, pero se cree que se formaron hace 4.4oo millones de años, desempeñando un papel catalizador para el surgimiento de la vida.

Elva Escobar Briones, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (ICML) de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México), asegura que “la vida se originó en los mares y sus genes evolucionaron a lo largo de cuatro mil millones de años, por lo cual hay que tener respeto y evitar perder más especies”.

Para diversos científicos debe haber un cambio de narrativa de que los océanos, por su gran dimensión, pueden recibir todos los impactos, se debe cambiar y reconocer la importancia que tienen al representar el 71 por ciento del planeta y ser fundamentales en el equilibrio de la vida en nuestro planeta.

Aunque no lo veamos, llevamos el mar adentro. Los océanos están presentes todos los días con nosotros: sus aguas se evaporan y caen a través de la lluvia para filtrarse en el subsuelo, agua que extraemos para nuestro uso cotidiano, la usamos en la agricultura, la ganadería, etc. La vida humana está estrechamente entrelazada con los mares como parte del tejido planetario.

Los mares son la cuna de nuestra especie y de todas las especies. Destruirlos es auto destruirnos. Es gracias al oxígeno que producen los oceános que podemos respirar. Sin mares no hay vida. Sin azul, no hay verde.

Importancia del mangle

Los manglares son ecosistemas vitales para el equilibrio del planeta por su extraordinaria capacidad para combatir el cambio climático. Estos bosques costeros actúan como gigantescos sumideros de carbono, capturando hasta 15 toneladas de CO₂ por hectárea al año, una eficiencia hasta cinco veces superior a la de los bosques fuera de las áreas costeras. Además, almacenan grandes cantidades de carbono en sus sedimentos, donde puede permanecer durante siglos, ayudando a reducir el impacto de los gases de efecto invernadero.

Los manglares son también escudos naturales que protegen las costas de la erosión, los tsunamis y los huracanes. Sus densas raíces retienen sedimentos y reducen la fuerza de las olas, salvaguardando comunidades costeras e infraestructuras.

También son guarderías de la biodiversidad. Los manglares albergan una infinita variedad de especies marinas, terrestres y voladoras, gracias a su ubicación única entre el océano y la tierra. El 40% de los peces comerciales dependen de manglares en alguna etapa de su vida. Se estima que estos ecosistemas brindan refugio y alimento a más de 1,300 especies animales y vegetales, muchas de ellas endémicas o en peligro de extinción. Su intrincada red de raíces sumergidas y suelos ricos en nutrientes los convierten en uno de los hábitats más productivos del planeta.

Sin embargo, a pesar de su importancia, los manglares están entre los ecosistemas más amenazados del mundo. La tala indiscriminada, la acuicultura no sostenible y la urbanización costera han destruido más del 35% de los manglares globales en las últimas décadas. Su pérdida no solo libera el CO₂ almacenado, acelerando el calentamiento global, sino que también deja a las poblaciones vulnerables frente a desastres naturales y reduce la productividad pesquera.

La destrucción del mangle tiene un efecto dominó en el circulo vicioso del cambio climático: al liberarse más CO₂ en la atmósfera, aumentan los gases de efecto invernadero lo que eleva la temperatura en la superficie y en los océanos, derritiendo los glaciares y expandiendo las moléculas de agua, lo que a su vez aumenta el nivel y el volumen de los océanos, lo que a su vez acelera el derretimiento de las calotas polares.

Entre 2013 y 2023 se perdieron cerca de dos millones de hectáreas en el mundo. En 2020 existían 14.8 millones de hectáreas de manglares a nivel mundial, una reducción de más de un millón de hectáreas comparado con 1990, según el informe sobre el estado de los bosques del mundo publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Proteger y restaurar los manglares es una solución climática natural y rentable.
Los manglares son los aliados indispensables para un futuro sostenible. Su conservación no solo mitiga el cambio climático, sino que preserva la biodiversidad, protege a las comunidades costeras y fortalece las economías locales.
aMares es ciencia en acción. Por eso promovemos dos actividades fundamentales e indisociables en enlace con las comunidades locales y con organismos aliados de la sociedad civil:

• la resiembra de semillas de manglar en áreas costeras depredadas.

• la educación ambiental para sensibilizar, concientizar y capacitar a adultos y niños acerca del carácter vital de los manglares y de la conservación de los ecosistemas costeros.

La lucha contra la resignación solo puede ser desde lo colectivo y desde la alegría. Juntos podemos cambiar esta historia, unidos podemos sembrar vida y esperanza. Seamos el cambio que queremos ver en el mundo.