Varamientos de delfínes: Más allá de la muerte

Publicación de OC:TL

Laureada del programa de apoyo para prácticas de campo FUNAM-OCELOTL STI

Los animales pueden seguir aportando valiosa información científica incluso después de su muerte. En el caso de los delfines, también conocidos como toninas, sus cadáveres resultan ser una fuente útil para la investigación. El estudio ecológico de los mamíferos marinos nos enseña mucho sobre su vida y el entorno en el que vivieron, aun después de fallecer. Gracias a diversos estudios y herramientas, es posible obtener datos no solo del momento cercano a su muerte, sino también de todo su ciclo de vida. Además, estos estudios permiten hacer predicciones importantes sobre el rumbo de los ecosistemas ante el cambio climático. En este artículo, hablamos del registro de varamientos de delfines en una de las poblaciones más importantes del sur del golfo de México. Durante tres años anormalmente calurosos, se observó un aumento en la mortalidad de estos animales y a partir de sus cadáveres, se analizaron sus hábitos alimentarios y sus zonas de distribución, particularmente en una laguna clave de la región.

Gracias a diversos estudios y herramientas, es posible obtener datos no solo del momento cercano a su muerte, sino también de todo su ciclo de vida. Además, estos estudios permiten hacer predicciones importantes sobre el rumbo de los ecosistemas ante el cambio climático.

Avistamiento de cría de tonina junto a su madre en el Área de Protección de Flora y Fauna Laguna de Términos. | ADE

Enfrentar la muerte de un animal carismático como un delfín.

¿Por qué se mueren los delfines? La muerte de estos animales puede deberse a diversos factores, algunas veces relacionados con actividades humanas, como la pesca, en donde los animales podrían enmallarse en las redes o también podrían ser golpeados por alguna embarcación, otras veces por contaminación, pero también por causas naturales como la vejez, la enfermedad o la interacción con otros depredadores. Es por ello, que cuando se encuentran cadáveres de delfines en las playas resultan de especial interés para los científicos que se dedican al estudio de los animales como de sus aspectos ecológicos.
Realizar la revisión de los cadáveres, o cuando es posible realizar necropsias, permite en la mayoría de los casos poder determinar las causas de muerte del animal y también, observar directamente la interacción con otras especies, a través, por ejemplo, de los contenidos estomacales. Sin embargo, al revisar los estómagos de los animales solo es posible observar el último periodo de alimentación, que algunas veces no es el reflejo de una alimentación tan satisfactoria, dependiendo del estado de salud de los animales.

Los delfines o toninas son considerados especies centinelas de los ecosistemas en los que habitan. Esto porque al estudiaros podemos conocer aspectos de los ecosistemas como las especies que los habitan y la interacción entre ellas.

Necropsia del cadáver de una tonina en una colonia de Isla del Carmen. | ADE.

Los delfines o toninas son considerados especies centinelas de los ecosistemas en los que habitan. Esto porque al estudiaros podemos conocer aspectos de los ecosistemas como las especies que los habitan y la interacción entre ellas.

La importancia del estudio de los varamientos

Normalmente, cuando se contempla el deceso de algún animal con atributos carismáticos, de belleza o con cierto valor social – es decir “una especie bandera” como se les conoce en biología de la conservación – provoca en la sociedad un sentimiento de culpa y de tristeza. Sin embargo, los cadáveres de algunos animales como los marinos, podrían representar la única oportunidad de conocer la historia de vida del animal, es decir, aspectos ecológicos que nos informan acerca de la vida de la especie y de la evolución de su hábitat.

Los delfines son un grupo de cetáceos odontocetos, que se caracterizan por tener un cuerpo fusiforme, un par de alteas pectorales, una aleta dorsal y otra caudal. Dentro de este grupo, una de las especies más conocidas y mejor estudiadas es el delfín o tonina cuyo nombre científico es Tursiops truncatus. Esta especie de delfín se distribuye ampliamente por casi todo el planeta, a excepción de los polos y su presencia es común en las lagunas costeras del mundo.   

Los delfines o toninas son considerados especies centinelas de los ecosistemas en los que habitan. Esto porque al estudiaros podemos conocer aspectos de los ecosistemas como las especies que los habitan y la interacción entre ellas. Este hecho resulta inquietante cuando una de las principales limitantes para observar estas interacciones es la barrera del agua y aún más cuando el agua presenta ciertas características como la turbidez que impiden la visibilidad, justo como ocurre en algunas lagunas costeras del sur del golfo de México.

Estómago de tonina con alimento poco digerido. | KLNR.

Leer los cuerpos inertes de los delfines

Ejemplo de muestras que se obtienen a partir de la necropsia de los cadáveres de toninas útiles para diferentes tipos de análisis. Un corazón de cría de tonina. | ADE.

Es aquí cuando resalta el uso de otras técnicas o herramientas, debido a los beneficios que ofrecen, al permitir analizar no solo el alimento consumido si no el alimento que se asimila en los diferentes tejidos, en cortos y largos periodos de tiempo. De forma general, los tejidos inertes y/o estructurales como huesos y dientes, incluso pelo y uñas, almacenan información desde que se comienzan a formar en las primeras etapas de vida de los animales a través de “anillos de crecimiento”.
Por su parte, los tejidos blandos como los órganos y la piel tienen generalmente procesos metabólicos más acelerados dependiendo el tipo de órgano, lo que los hace recambiar su composición, brindando información más “actualizada” de sus hábitos de vida en periodos más cortos de tiempo. El detalle con estos tejidos es que pueden degradarse durante el proceso de descomposición, a diferencia de los tejidos inertes, que no experimentan dicho proceso.
Sin embargo, algunas herramientas tienden a mantener su composición “estable” por más tiempo, evitando los efectos de la descomposición, permitiendo de esta manera poder analizar los tejidos sin el temor de que la información contenida pueda estar alterada. Un ejemplo de este tipo de herramientas son los isotopos estables, que han sido utilizados ampliamente en diferentes disciplinas, como en la ecología trófica, que estudia las relaciones alimentarias de los animales y de sus entornos.

Casos en el sur del golfo de México

Al sur del golfo de México, como parte de la península de Yucatán en el estado de Campeche, se encuentra la laguna de Términos, una de las lagunas costeras más grandes y mejor estudiadas en la zona. Esta laguna es de gran importancia tanto económica como ecológica pues alberga una de las poblaciones de toninas más grandes del Golfo de México. Debido a la residencia de esta población es común la incidencia de varamientos de cadáveres de estos mamíferos, donde desde el 2010 se han registrado estos eventos en la Isla del Carmen, isla de barrera entre la laguna y el golfo de México.
Esta población ha sido estudiada principalmente en aspectos de ecología poblacional, mediante avistamientos en la laguna que ha permitido registrar relaciones entre los individuos, alianzas y residencia a través de foto identificación. Con el objetivo de maximizar la información y el aprovechamiento de los cadáveres en investigaciones científicas, recientemente, se han implementado diversas técnicas de análisis basados principalmente en ecología trófica.

El uso de isótopos estables como herramienta de monitoreo en cadáveres de mamíferos acuáticos, como los delfines, es indispensable en estudios de ecología y conservación.

Laguna de Términos | Marrovi

Inicialmente, se realizó el análisis de contenidos estomacales, lo que permitió identificar gran parte de la dieta de las toninas que habitan en la laguna de Términos, destacando a los peces conocidos como bagres y corvinas, como el alimento más abundante. Sin embargo, a pesar de que este tipo de análisis brinda información sobre la dieta de los animales, solo reflejan el último periodo de alimentación antes de la muerte y no necesariamente puede ser el reflejo de una alimentación saludable, considerando que se desconocen las causas de muerte de los animales, en la mayoría de los casos.
Es por eso, que se procedió a utilizar otras herramientas, como los isotopos estables de carbono y nitrógeno, que entre sus múltiples virtudes permiten diferenciar entre los animales residentes de la laguna y los otros. Además, permiten conocer aspectos de los alimentos que ya se han asimilado en los tejidos cuando también se analiza la composición de isotopos de las presas, así como de los lugares donde se alimentaron, bajo el supuesto de que los animales reflejan lo que consumen. En otras palabras, como solemos decir: "son lo que comen" o "eres lo que comes".
El uso de isótopos estables como herramienta de monitoreo en cadáveres de mamíferos acuáticos, como los delfines, es indispensable en estudios de ecología y conservación. Esta técnica proporciona información sobre alimentos ya asimilados, no solo los ingeridos recientemente y permite analizar la integración de estos en el tiempo y espacio, lo cual es difícil de observar durante los avistamientos, ya que a menudo resulta imposible registrar directamente la alimentación o el comportamiento migratorio. Además, otra importante aplicación de los isótopos estables es la diferenciación entre individuos o poblaciones, particularmente en el caso de animales varados.

Revisión de cadáveres y obtención de muestras (superior) y preparación de muestras para análisis isotópico (inferior). | KLNR y ADE.

Los varamientos como reveladores del cambio climático

Los varamientos son eventos que ocurren de forma esporádica, lo que significa que pueden ocurrir en cualquier momento, debido a las causas de muerte de los animales y a la forma en que pueden ser depositados en tierra por la acción de las mareas y las corrientes, sin embargo, es verdad que cambios ambientales como aumentos bruscos de temperatura, entre otras cosas, pueden provocar aumentos en la mortandad de los animales.
El pico más importante en 10 años de registro de varamientos se presentó durante un evento de aumento de calor anormal conocido como el fenómeno de “El Niño”. Este fenómeno ocurre de manera cíclica, aunque cada nuevo periodo se vuelve más extremo debido a los efectos del calentamiento global. Durante el evento de El Niño 2015-2016, se registraron 21 varamientos, de los cuales el 55% presentó estómagos vacíos. A través del análisis de isótopos estables, se determinó que, en los años más calurosos registrados, estos animales ampliaron sus rangos de alimentación.

Ejemplo de tonina con mala condición corporal por falta de alimento. Seybaplaya, Campeche. | KLNR.

Imágenes que ilustran el tipo de información ecológica que pueden proporcionar los varamientos de mamíferos acuáticos como las toninas. a) cadáver de tonina embarazada, b) tonina enmallada, c) tonina con mordida de tiburón y c) restos de tonina con múltiples mordidas de tiburón. | KLNR y ADE

Evaluar los efectos del cambio climático en grandes depredadores de los ecosistemas, como las toninas en la laguna de Términos, resulta fundamental para comprender los cambios que experimentan otras especies en el mismo entorno. Al igual que las especies centinelas, las toninas actúan como indicadores de la salud del ecosistema, ya que su comportamiento refleja alteraciones ambientales y ecológicas significativas.
El hecho de que las toninas se desplacen más durante años anormales o más cálidos en busca de alimento evidencia que su hábitat tradicional deja de ser suficiente para sostener a sus poblaciones. Esto refleja no solo la reducción de su principal fuente de alimento, sino también la fragilidad del equilibrio ecológico del que dependen tanto ellas como otras especies que conviven en el mismo sitio.
Determinar que las toninas se desplazan más durante años anormales o más cálidos en busca de alimento pone en evidencia que su área de residencia pierde la capacidad de sostener a sus poblaciones durante esos eventos, indicando la falta de disponibilidad de su principal fuente de alimento. Este fenómeno no solo afecta a las toninas, sino que también representa un desafío para las demás especies que conviven en el ecosistema, al intensificar la competencia por recursos cada vez más limitados.

La ciencia para entender las causas y proyectarse a futuro

Durante la última década, a nivel global, se han registrado los años más cálidos tanto en tierra como en los océanos, lo que representa un desafío significativo para todas las comunidades de organismos. Este calentamiento progresivo afecta de manera particular a las especies acuáticas que habitan en sitios específicos, obligándolas a buscar mejores condiciones ambientales y nuevas fuentes de alimento. Sin embargo, una mayor capacidad de desplazamiento no siempre se traduce en mayores oportunidades, ya que estos cambios pueden aumentar la competencia por recursos y exponer a las especies a nuevas amenazas, como la depredación o la pérdida de refugios.
Entre los ecosistemas más vulnerables al cambio climático se encuentran los ecosistemas costeros, que son vitales tanto para la biodiversidad como para las comunidades humanas que dependen de ellos. Estos entornos no solo albergan una rica variedad de vida, sino que también proporcionan recursos esenciales, como alimentos y medios de sustento, a millones de personas en el mundo. Por ello, resulta fundamental mantener un monitoreo constante de las variaciones ambientales y de los eventos inusuales, como mortandades masivas de poblaciones animales, ya que estos fenómenos son indicadores clave de la salud del ecosistema.
Registrar y analizar estos eventos permite no solo comprender las dinámicas actuales, sino también proyectar los posibles cambios a futuro y planificar estrategias de conservación y manejo. Este tipo de información es crucial para identificar las tendencias en la resiliencia y sostenibilidad de los ecosistemas, orientando esfuerzos hacia la mitigación de los impactos del cambio climático y la protección de los servicios ambientales que estos ecosistemas proporcionan.

Entre los ecosistemas más vulnerables al cambio climático se encuentran los ecosistemas costeros, que son vitales tanto para la biodiversidad como para las comunidades humanas que dependen de ellos.

Créditos fotográficos: Karem Leonela Naranjo-Ruiz, Alberto Delgado-Estrella.

Bibliografía
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Naranjo-Ruiz, K. L., Torres-Rojas, Y. E. and Delgado-Estrella, A. (2024). Potential Residence and Coexistence Strategy of Tursiops truncatus in a Coastal Lagoon in the Southern Gulf of Mexico: Ecological Inferences Using Stable Isotopes. Estuaries and Coasts. https://doi.org/10.1007/s12237-024-01337-8
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